Memoria sin vacaciones…

Narrar la historia deviene en la función de organizar nuevas lecturas del pasado, se podría denominar “ficción de la historia”. Es esta una escritura de resistencia, que se impone como meta la reconstrucción del sujeto histórico.

Ubicada entre una versión oficial autorizada, texto fictivo sobre el acontecer nacional, y un contexto histórico que no refrenda dicho discurso, la ficción de resistencia intenta relacionar nuevamente ese sujeto aislado y silenciado y se ubica en espacios discursivos muy reducidos y específicos.

Habría que intentar darle a la palabra, la función de hacer lograr entender a el mundo “todo el horror” de una dictadura militar atroz, dolorosa, sin precedentes en la historia argentina.

Pero a recordar que, si algo caracterizó al gobierno peronista de 1973-1976, fue la constante presencia del caos político y de la violencia social que, como nunca antes en la historia del país, desarticuló todas las formas tradicionales de relación del poder y del campo social, y, por ello mismo, las formas discursivas generadas desde el campo cultural.

La muerte de Perón en julio de 1974, puso en evidencia hasta dónde esa crisis había afectado a la sociedad: desaparecida la única figura que todavía parecía regular las coordenadas de cruce y referencia de los últimos treinta años en la política nacional, la sin razón de la violencia desborda definitivamente todo el ámbito institucional y se desbarranca en un proceso que culminaría con un Golpe de Estado en marzo de 1976, y se prolonga en una dictadura militar, sangrienta y terrorífica, por los siguientes ocho años.

Según Nietsche “el estudio de la historia sirve sólo en la medida en que beneficia la vida”, pero ¿hasta que punto la vida necesita de la historia?
El hombre es tal en la medida en que puede usar el pasado para el presente, y llamo ‘hombre histórico’ a aquel cuya visión del pasado lo conduce al futuro, lo alienta a perseverar en la vida y le da esperanzas en la justicia por venir.

El ser humano dbe interrogar al pasado sin remordimientos, juzgarlo y condenarlo, en la medida en que la injusticia se haga obvia, debe tener la fuerza para romper el pasado, pero también para aplicarlo para vivir. Y me pregunto, cuál es nuestro anhelo para el futuro, si no mencionamos hechos por demás tremendos que construyen la memoria, como la presencia de figuras con rasgos absolutamente totalitarios y fascistas al extremo, que conformaban el gobierno peronista que precedió a la Dictadura Militar.

Lopez Rega “el brujo”, seudónimo con el que se lo conoció popularmente, quién fuera sucesivamente Secretario de Acción Social y MInistro durante la gestión presidencial de Perón y luego de Isabelita, su viuda…al convertirse en un nefasto personaje en la historia argentina, que concentra sobre sí al menos dos claves en donde se pueden re-conocer las marcas del “Discurso Oficial” del último período, la concentración del poder alrededor de las figuras claves de la derecha fascista y criminal del movimiento peronista y, por otra, el surgimiento de las formas de accionar político al margen de la ley en la sociedad.

En efecto, la función de la voz del Brujo dentro del acontecer político de los setenta, previos a la deleznable Dictadura Militar, opera como un espacio de cruce entre todo discurso oficial en el poder y el discurso del peronismo de los años de los años setenta visto, de más está decirlo, a través de las consecuencias que produjo. Unas palabras de Lopez Rega para el día de la memoria:”Quienes como yo detentan el poder, son los únicos que pueden permitirse un inapreciable lujo: hacer realidad nuestros sueños de autiroidad y pasar con toda impunidad del dicho al hecho…” para recordar y no repetir, las palabras de este psicótico y asesino que estuvo en puesto de poder y en funciones de gobierno ¿democrático? entre los años 1973 y 1976, gobierno peronista, donde fue muerta toda una generación de excelencia que militaba con las consignas revolucionarias del Che Guevara en los montes tucumanos, en la precordillera y en cuanto sitio pudiera por establecer un nuevo orden ideológico, abortado por militares genocidas y una ley firmada por Estela Martinez de Perón de “exterminio” de toda esa generación.

Que hoy muchos que se suman a una memoria que no tienen, adhieren a este aniversario, que creo se instaló para no repetir los atroces errores de una década como lo fue la del setenta, donde “nadie fue inocente”, solo “sujetos del destino” y de la historia, que no puede narrarse, como pretenden historiadores por decreto hacerlo como secuencias lógicas por que les resulta incomprensible, y por lo tanto no narratizable.

Prohibirle a la gente que olvide todo lo acontecido, y como se arrivó a ese destino atroz por el que transitamos…las cuentas están saldadas y las heridas se tranformaron en cicatrices…que las actitudes catárticas, de venganza y resentimiento sean dejadas de lado para hacer de nuestra historia por venir algo digno de ser vivido, con alegria y solidaridad hacia nuestros hermanos argentinos, sobre todo y ante todo con quienes estamos en antípodas…de no ser así “la historia volverá a repetirse” y con secuelas irreversibles.

Eduardo Sanguinetti

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