“CON LA ESPONTANEIDAD DE LA EMERGENCIA…”

SIN VOLVER A VAGABUNDOS DEL DHARMA…SEGUIR VAGABUNDEANDO EN EL TERCER MILENIO EN NUESTRO VIAJE CACHILO ¿IMPRESIONANTE?, ¿APASIONANTE? ¿SENTIMENTAL Y DECEPCIONANTE?… ¡NO!, NO ANCLARSE AL BORDE DE LA PÁGINA…OLVIDAR PARA RECORDAR… KEROUAC NOS DARÍA UN GUIÑO ON THE ROAD Y POR FAVOR: PRINCIPAL “SANGUINETTE” NO, “SANGUINETTI Y EL VAGABUNDEO”SI, COMO INSTANCIA DE RESISTENCIA, INSISTO RESISTIR…EN EL LÍMITE EXTREMO…ANTE LA PRESENCIA DE UN MUNDO: POR VIVIR…

I (BALADA DE LA VIEJA NUEVA OLA PARA HÉROES SOLITARIOS)

¡Qué maravilla!, con qué facilidad dejo de pensar en la condición del mundo.
Me comentaba, que hizo mención de esto, porque por un momento, mientras estudiaba con la mirada una gran muchedumbre, había tenido otra recaída.
Luego pensó, en que quizás debía volver a Sans Souci y comenzar un nuevo libro.
Pasaba tardes enteras sentado en una silla, sin parecer ver ni oir absolutamente nada. Continuamente me hacía partícipe de la necesidad de escribir un libro de gran tamaño.
“Debo dejar mi silla y circular, circular…”repetía casi a diario.
Su claro sentido de la metáfora y del riesgo que entrañaba la misma, despertaron cierta vocación, hasta entonces escondida en mí.
Vale la pena recordar sus palabras…¡Sí!, realmente vale la pena que se las transmita a ustedes y de este modo ser partícipes del infierno y paraíso por el que transitaba su existencia.
“Más allá de la desesperación y de la desilusión existen siempre la ausencia de cosas peores…”
“Nada es más asqueroso ni más vano que la alegría misma captada en plena joda por el ojo metálico de la era mecánica, mientras la vida madura en una caja negra, un negativo al que hace cosquillas un ácido y revela un simulacro momentáneo de nada…”
En el límite extremo de esa nada momentánea llega la presencia de Alejandra a su vida…
Alejandra hecha recuerdo, con su balanceo flexible de sexo, todos sus movimientos irradiaban de la ingle, siempre lista para flotar, para retorcerse, para revolcarse y agarrar, con los ojos haciendo tic-tac, los dedos de los pies crispándose y la piel estremeciéndose.
“Es la encarnación de la alucinación del sexo la gran ninfa moviéndose entre mis brazos de maníaco…”, vociferaba con un placer casi doloroso a quién quisiera oirle.
Cierta noche, en que silenciosamente penetré en el departamento que compartían en aquel entonces, los veo moverse espasmódicamente como pulpos excitados por el celo.
Entre los tentáculos, desde sus cuerpos calientes, surgía una música, tan pronto rompían en una casaca de flujo y esperma…
“Alejandra la gran ninfa”, moviéndose entre sus brazos de maníaco, como gustaba a pesar suyo, hacerse llamar.
“Alejandra la gran ninfa, fría como una estatua, al borde del sueño, de pie con los labios mudos y sus palabras cayendo como polen a través de una niebla, sobre su cuerpo ya frío-rígido-sin vida.
Los labios de Alejandra, los labios de un amor, flotando hacia la sombra, a través de la niebla.
Alejandra perdida, desvaneciéndose lentamente
al borde del sueño,
al borde de su sueño,
al borde de mi sueño,
al borde de la muerte,
al borde de si misma, al borde…”


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