Prevención del Riesgo Legal y de la Litigiosidad Indebida.

Prevención del Riesgo Legal y de la Litigiosidad Indebida.

Autor : Dr. Fernando J. Giordano – Pediatra y Sanitarista

“Algunos jueces no creen que un médico no sepa lo que ocurrió, suponen
que sí lo sabe, que es culpable y lo está ocultando. Todo lo que pase
cuando un paciente está bajo atención, se presume como culpa médica”.

Dr. Floreal López Delgado, abogado y asesor sanatorial.

La judicialización de la salud :

En las puertas de los hospitales públicos de la Capital
Federal suele haber “volanteros” repartiendo panfletos de un estudio
de juristas donde se puede leer algo parecido a lo siguiente :
“Si lo atendieron mal, hagale juicio; si lo atendieron bien,
inicie una demanda por las dudas”. Esto es parte de un
comercio vergonzante y deshonesto que nos hace vivir
injustamente con la espada de Damocles sobre nuestra cabeza, como
muestra la tapa del libro.

En la Argentina, el 20 % de los médicos es acusado por mala praxis.
Del total de denuncias por presunto daño, sólo el 6 % termina en
condena judicial. Hay muchos arreglos extrajudiciales, demandantes mal
asesorados y acciones legales sin ningún fundamento.

El 75% de las demandas no prosperan.
El 30% de las mismas son infundadas.

Me pregunto :

¿ La medicina se hizo pésima de golpe ?.
¿ La gente antes no se moría, ó no nos enterábamos ?.
¿ Porque éste jaque al médico injusto y constante ?

La mayoría de las personas no se enferman ni se mueren por causa
de las falencias de los sistemas de atención médica. Los
resultados de salud de la población están condicionados en los
países occidentales por cuatro grandes factores. El primero de
ellos es la biología, herencia o genética que es responsable
en las causas de muerte de aproximadamente el 27 % de los
casos. El segundo condicionante de nuestra salud son
los factores ambientales que representan, en promedio, el 19
% de los casos de enfermedad.

El tercer factor, que está muy relaciónado con el anterior, son los
estilos de vida. Los epidemiólogos han cuantificado el peso de
la responsabilidad individual concluyendo que un 43 % de la veces
nos enfermamos, morimos
(también enfermamos y matamos a otros) por causa de nuestros
hábitos
nocivos.

Por último, está el sistema sanitario que incluye a los médicos,
laboratorios, medicamentos, etc. El mismo interviene en el 11
% de los casos de enfermedad o muerte. (3) Como se puede
deducir, intervenimos muy poco en las causas de muerte de la
población, pero arremeten contra nosotros porque es muy
difícil enjuiciar a la genética, al medio ambiente o
autojuzgarse por los malos habitos de vida.

Litigar sin gastos :

¿ Es el beneficio de litigar sin gastos el gran responsable
de las demandas ?

Este beneficio representa la posibilidad que se le ofrece a una
persona que carece de recursos para poder presentarse en una
demanda, considerándo en caso de ser acordado que esté exenta
totalmente del pago de las costas
o gastos judiciales, que amortizamos todos con nuestros impuestos.

Este recurso tiene en principio, un fundamento inobjetable, ya
que de otra manera solamente las personas que disponen de dinero
tendrían la posibilidad de recurrir a la justicia. Su uso
indiscriminado es el cuestionado, como así su aceptación en exceso en
forma casi permanente. En nuestro caso, es el juez
el que debería profundizar la realidad de dicha “pobreza”.

Creer que el beneficio de pobreza es el elemento central en el
aumento de juicios contra los médicos, sería simplificar
imprudentemente las razones existentes. Este beneficio pone un
arma en la mano de una persona desesperada, tenga o no razón
para su desesperación.

Presentar una demanda de mala praxis puede no costarle ni un solo peso
al paciente, por lo tanto, hace el intento : si sale bien, gana plata
y si sale mal, no pierde nada, lo cual lleva a que haya una
salida laboral de iniciar demandas basada en el beneficio de
litigar sin gastos.

No obstante el médico salga victorioso de un juicio, debe pagar su
abogado y las pericias contables, médicas, y psicológicas de su
bolsillo aunque él tenga razón, no haya existido mala praxis o le
hayan iniciado una falsa demanda.

Evitemos que el médico sea el enemigo más encarnizado de su
propio colega.

La jurisprudencia nos enseña que mientras existan discusiones
o posturas
científicas diferentes para determinados tratamientos, el juez
va a respetar la decisión tomada por el profesional, cuando opta por
alguna de la técnicas vigentes para realizar su prestación.
Interpretan los jueces, que la decisión del médico fue inspirada
en situaciones determinadas, que hace que tenga la libertad de
realizar lo que mejor considere para su paciente en ese momento,
siempre y cuando el acto médico sea correctamente efectuado.

En muchas oportunidades la inducción, por supuesto
involuntaria, para la realización de un juicio, fue iniciada por la
crítica cruel e imprudente de un médico hacia otro médico. No
debemos ponernos en jueces de otro colega frente al enfermo.

El paciente tiene una sensibilidad especial en estas
circunstancias, de sí cuando no recibe la mejoría que el
espera para su dolencia, y es entonces cuando un gesto de
desaprobación hacia su médico, es suficiente para pasar
el mensaje de que no se está de acuerdo con el tratamiento
anteriormente realizado por otro. Por supuesto que no existen hechos
únicos e indiscutibles, simplemente la crítica de un colega obra como
inductor, de manera que algún abogado encuentra un terreno fértil
donde sembrar la demanda.

Si la situación cuestionable es detectada, es más honorable, ético y
de mejor resultado, conversarla con el colega en privado. Hay
elementos objetivos que debemos corregir, a los fines de tratar
de disminuir el número de juicios contra los profesionales
de la medicina teniendo un vínculo realmente fraternal y
amistoso entre colegas.

Diez (10) sugerencias y recaudos para prevenir acciones legales :

1.- Está comprobado que una adecuada comunicación, una
completa documentación y un análisis precoz de los incidentes
evitan ó ayudan a defender casos complejos. Debe haber un
buen control y manejo de las relaciones entre el médico, el
paciente, el familiar, el equipo médico y el personal técnico y
administrativo.

2.- Se debe realizar una correcta, completa y adecuada,
confección de la historia clínica escribiendo todo en forma
clara y concisa, detallando el déficit de insumos, la falta
de interconsultores, las malas condiciones de trabajo,
utilizando el tiempo presente y evitando el uso de un
lenguaje imperativo con recomendaciones flexibles. No saltear,
no dejar espacios en blanco, no agregar palabras extra en un
renglón ya escrito. Si debe modificar algo, realizar una entrada
tardía en la próxima línea u hoja disponible.

Se debe cruzar una línea a través del error (que se pueda leer lo que
estaba escrito) y efectuar la entrada correcta, con fecha y hora. No
se debe modificar un documento legal. Esto ocurre de las formas
más variadas (tachaduras, utilización del líquido corrector
blanco, cambio de hojas, etc.) y lo que es peor, muchas veces
en forma absolutamente inocente, algo muy de moda en los médicos
residentes que recién comienzan su especialidad.Esto sin
embargo, puede ser considerado por un juez como un intento descarado
de ocultar o encubrir una negligencia. Los médicos debemos anotar
todas y cada una de las prácticas que se le realizan o se le ordenan
al paciente, y tratar de escribir con letra fácill de entender.

3.- Deben informarse los pros y los contras de las
terapéuticas que se le ordenan porque prácticamente ningún
procedimiento es absolutamente inocente, todo tiene
contraindicaciones o consecuencias que, a lo mejor,
se equiparan en los beneficios o llegan a ser más
dificultosos.

4.- Es conveniente que se ofrezca la mayor cantidad de
pruebas periciales posibles (radiografías, análisis, historias
clínicas) para poder emitir una opinión. Habitualmente, en
el momento para probar no se presentan o se hace en forma
incompleta. Así se pierde la oportunidad de demostrar lo que se
pretende. El registro de documentos no agota las posibilidades del
conflicto en la relación médico paciente pero resulta
importante que los médicos puedan aportar elementos documentales
históricos, objetivos y cronológicos, que hagan a la mejor defensa de
sus intereses profesionales.

5.- Los Consensos deben contener fecha de realización,
revisión y aprobación, que citen bibliografía, que estén
aprobados por los Jefes de Servicio, comunicados a todo el
personal médico y no médico, teniendo los manuales de
normativas para ser usados con fácil acceso y consulta. Se
necesitan actualizar anualmente y controlar periódicamente su
cumplimiento para evaluar la efectividad. En los consensos debe
figurar una acertada noción del concepto de interconsulta y
criterios adecuados de derivación a especialidad o internación.

6.- Recertificación de los profesionales médicos y
acreditación de instituciones, exigiendo a las entidades
que cumplan su cometido de garantizar a la poblacion la
capacidad de sus médicos y sirvan de referencia
a la justicia para diferenciar irresponsabilidades de errores y fracasos.

7.- Desde el punto de vista institucional también hay que hacer un
replanteo ya que desaparecieron los ateneos, las juntas
médicas y nadie tiene responsabilidades compartidas, el médico
está solo, aislado en su consultorio,
y se tiene que defender como puede.

Todo eso lo lleva a tomar una decisión que, a veces puede terminar
siendo equivocada. En la medida que nos organicemos podremos seguir
practicando
la medicina que todos queremos, por supuesto a favor de la
salud del paciente. La responsabilidad institucional estará
basada en velar por la concientización y cumplimiento de la
atención al paciente dentro de estrictas pautas de calidad técnica y
científica y de acuerdo a los medios disponibles.

8.- El médico no debe estar en una medicina de actitud
defensiva, lo que sí debe hacer, es tomar la mayor cantidad
de precauciones posibles para prevenirse, que es la mejor
manera de evitar la mala praxis. Hay que informarse de los
medicamentos, ver los efectos secundarios y las contraindicaciones.
Se debe hacer llenar al paciente un formulario donde informe
las enfermedades padecidas y las alergias presentadas.

9.- Cursos de capacitación profesional con programas de
prevención sobre los inconvenientes de responsabilidad médica y
Administración de Riesgos entre otros.

10.- Acompañar con la actitud y presencia sanadora cotidiana,
aunque no haya curación, alejan notoriamente las probabilidades
de reclamo litigioso, tanto para el médico como para la institución.

Medicina a la defensiva

La medicina a la defensiva, se define como una alteración en la forma
de la práctica médica, inducida por amenaza o posibilidad de demanda,
que intenta prevenirse de las quejas de los pacientes, dejando bases
de defensa en casos de una acción legal.

Los pacientes se comenzaron a volver más críticos e
insatisfechos al ver sus derechos amenazados particularmente en
lo que se refiere a prácticas preventivas, exigiendo mayores
“tecnologías inapropiadas” para el diagnóstico. El riesgo de
demandas significó utilizar prácticas cada vez más pseudoseguras.

Pone en marcha procesos no dirigidos a la curación o la recuperación
de la salud, sino a la exagerada justificación de lo actuado, tratando
de demostrar que en cada etapa diagnóstica o terapéutica, se
utilizaron los más adecuados estudios complementarios y opciones
terapeúticas, pero también a un costo económico altamente
abultado. De esta forma, un resultado indeseado aparece como el
riesgo propio del método científico aplicado.

Esto lleva a una desmesurada e innecesaria cantidad de
interconsultas y estudios complementarios de diagnóstico que
además de caros pueden implicar en sí mismos un riesgo adicional
para quien los recibe, por otro lado lleva a una pérdida de
tiempo con el retraso diagnóstico que origina. Todo representa
un grave daño para países empobrecidos como el nuestro, donde las
dificultades socioeconómicas generan bajos presupuestos para
subsanar una deteriorada salud Pública, y sobrecarga
injustificadamente el 2° y 3° nivel de atención.

Muchos colegas hacen recetas y no colocan el sello, solo
firman con un garabato inentendible prefiriendo quedar en el
anonimato como una manera de defensa, por si el paciente decide hacer
algún reclamo. No se dan cuenta que se le atribuye a la letra
ilegible o apenas legible el hecho de causar errores de
diagnóstico y tratamiento, así como la pérdida de demandas por no
entender ni recordar lo que se colocó en la historia clínica
o en la prescripción médica.

El médico ha de tener presente que su comportamiento será
juzgado únicamente cuando actúe con culpabilidad; cuando opere contra
los dictados de lo socialmente aceptado o sobrepase imprudente
o negligentemente las barreras del riesgo permitido.

Esta medicina lleva a las siguientes consecuencias :

™ El aumento de los costos de la atención y la negativa de los
médicos a involucrarse en procedimientos que impliquen
altos riesgos. Ello deteriora la relación médico paciente.
™ La actuación profesional del galeno no puede ser defensiva, sino
de entrega a la preservación de la salud y cuidado del paciente.
™ Debemos estar abiertos a consultar a referentes de la profesión
(aunque quedan pocos), a reconocer con humildad los errores
explicando también las circunstancias y defender la
postura con rigor, pero sin pedantería, en caso de que se
entienda que no se ha producido error.
™ La mejor defensa no es hacer una medicina a la defensiva sino
todo lo contrario, hacer una medicina de calidad a favor de
la salud de la población.

Inversión de la carga de la prueba

El paciente denunciante, tendra que producir la prueba de la culpa del
galeno que supuestamente incumple, para así hacer nacer su
responsabilidad. La Ley 17.132, del Ejercicio de la Medicina
en su art. 20, establece la prohibición de garantizar resultados.

En cambio, en la obligación de resultado se presume culpa
del galeno imputado, y el paciente, debe probar que se incumplió el
objetivo prometido.

El error médico obvio y grosero, cuando lo obtenido se aleja
notablemente de
lo esperado acorde al avance de la ciencia, ha generado
obligación de resultados, con inversión de la carga de la prueba,
siendo en estos casos el galeno quien debe demostrar su inocencia
probando la culpa ajena, el caso fortuito o la fuerza mayor. Se
es culpable hasta que se demuestre lo contrario, siendo el
elemento esencial de demostración la historia clínica.

Hay firme tendencia jurisprudencial actual respecto a lo que
se denomina cargas probatorias dinámicas, que consiste en que
la prueba la tiene que aportar quien esté en mejores condiciones
de producirla, elementalmente los médicos. Resulta de esta teoría que
se corresponde con la tendencia actual, que la carga de la prueba
es compartida, superando la actitud meramente pasiva de los
profesionales que tienen que demostrar que obraron sin culpa.

Visión médica de la prevención de riesgos :

Creer que todo se debe a un negocio por parte de
ciertos seres inescrupulosos, que fabrican las demandas, es
equivocarse en las reales causas. Debemos analizar en
profundidad el sentido de lo que se llama un acto médico
responsable y los distintos elementos que lo constituyen a saber :

1.- Idoneidad profesional que involucra a los planes de estudio
universitarios,
la capacitación profesional contínua, la certificación y
recertificación periódica.
2.- Avance tecnológico con el paradójico resultado de un incremento de
los riesgos en variados procedimientos diagnósticos y terapéuticos.
3.- Peligros que involucra el acto médico, estudio de los riesgos y
cómo hacer para su disminuirlos.
4.- Poco conocimiento y uso de la Bioética.
5.- Relación médico – paciente y médico – médico deteriorada.
6.- Sistemas de atención que en algunas circunstancias llegan a ser
siniestramente perversos.
7.- Falta de capacitación en programas de prevención sobre temas de
responsabilidad profesional.

El seguro de responsabilidad profesional

Cada vez son más los médicos que contratan un seguro de
responsabilidad profesional. Se calcula que un 60 % de los
108.000 médicos matriculados está asegurado, por una cifra estándar
de 100.000 pesos, y paga una cuota acorde con el riesgo de su
especialidad. No existen estadísticas globales aunque hay un
promedio de 350 a 400 denuncias por mala praxis anuales.

La generalización de la exigencia de contar con un seguro
para ejercer la medicina obliga a los profesionales e
instituciones a conocer las opciones disponibles con el fin de
tomar una decisión informada. Este tipo de contratos no está exento de
riesgos y las decisiones basadas únicamente en los costos suelen
llevar a problemas. Las mismas nunca deben estar
basadas exclusivamente en el precio; la solvencia financiera
del asegurador, su experiencia en este tipo de riesgos y su política
de manejo de siniestros son factores tanto o más importantes.

Desde los médicos residentes todos deben tener en claro qué
espera el paciente de ellos y que no se trata solo de la técnica de
curar sino también de
la actitud de cuidar. Los profesionales deben conocer el
marco legal de su actividad pero a la hora de interpretarlo recordar
que tiene que prevalecer
el sentido común.

Aquellos amparados por el Seguro de Responsabilidad Profesional
deberán tener en cuenta que :

· Deben aportarse elementos documentales históricos, objetivos y
cronológicos, que hagan a la mejor defensa de sus intereses
profesionales
y eviten las molestas exclusiones de la cobertura, a las que
podría apelar alguna Companía de Seguros en ausencia de los
elementos que posibiliten
la atención adecuada de los siniestros que se denuncian.
· Es iimperioso denunciar a su Companía de Seguros Médicos
cualquier hecho o acto del cual pudiere nacer responsabilidad
profesional, dentro de los dos días hábiles subsiguientes al
hecho o al conocimiento
que hubiere adquirido el colega. Ante la duda se
sugiere formular la denuncia con los elementos obrantes en su poder.
· Abstenerse de celebrar cualquier tipo de acuerdo transaccional sin
consentimiento o intervención de la Companía de Seguros Médicos.
· Recordar que se ha asumido la obligación de suministrar toda la
información que les fuere requerida por la Companía de
Seguros Médicos, permitiendo incluso las indagaciones que la misma
les formule.
· Delegar a la Companía de Seguros Médicos la dirección de todo
proceso civil o penal que se hubiere iniciado como consecuencia de un
hecho
del que pueda derivar responsabilidad profesional. En la demanda al
médico operan más razones de emoción, y en las que van
dirigidas a la empresa responden a una cuestión vinculada a la
espera de un efectivo resarcimiento
si se obtiene sentencia favorable y cuentan con un deudor solvente.

Riesgos de la Consulta Médica sin examinar al paciente :

Los pediatras proveen hasta un 25 % del cuidado clínico a
través del teléfono y su uso aumenta cada día debido a las
grandes distancias que deben recorrer los pacientes para llegar
hasta el consultorio médico o por el poco tiempo disponible que tienen
los padres para llevar a su hijo al médico cuando ambos trabajan o por
comodidad.

El teléfono es solo una forma más de comunicación entre el
médico y el paciente, su uso es más frecuente en la práctica
privada y éste se hace mayor mientras más confianza se tenga con
los padres. Muchos clínicos y pediatras consideramos al teléfono
como un arma de doble filo y a continuación explico porqué.

Desventajas del uso del teléfono :

o Los síntomas y signos son muchas veces subjetivos para los padres.

o Es altamente riesgoso legalmente realizar diagnóstico y
tratamiento telefónico teniendo en cuenta que muchos
padres pretender solucionar el problema de ésta forma y no consultan
en persona.

o Sólo puede hacerse anamnesis y no existe la
posibilidad de corroborar los síntomas con el exámen físico.

o Quita la oportunidad de evaluar integralmente al niño y
priva de hacer recomendaciones en otros aspectos de su salud.

o Los padres no son los más indicados para reconocer los
signos clínicos de las enfermedades y su apreciación es
a menudo diferente a la del médico, habitualmente menos grave de
lo real.
o El interlocutor no es el paciente, son sólo
intermediarios de la comunicación, lo cual hace más difícil la
entrevista.

o En el consultorio interrumpe el interrogatorio y la consulta
con los riesgos en la atención médica y la falta de respeto para
quien está siendo examinado.

o Desaparece el significado de la comunicación no verbal como
los gestos, posturas y actitudes que tienen una importancia más
precisa que la de las palabras.

o Evita la consulta y el cobro de honorarios médicos.

Desaconsejo totalmente la consulta teléfonica para hacer
diagnóstico y tratamiento, excepto que uno vaya a evaluar al paciente
ese mismo día.

Algunos médicos solo permiten llamadas de sus pacientes en
los horarios
establecidos para ello; instauran así la hora telefónica; a
la hora del día en que menos trabajo tienen; otros por el
contrario, no tienen problema alguno en contestar en cualquier
momento estas llamadas y también están aquellos que no
atienden consultas telefónicas o desconectan el aparato.
Si se invierten unos pocos minutos en explicar adecuadamente el
diagnóstico
y el tratamiento con las indicaciones claras, se evitarán
muchas llamadas e interrupciones innecesarias en el trabajo diario.

Prevenir inconvenientes legales :

Actualmente es considerado una buena práctica dar a los
familiares del paciente pediátrico el número de teléfono del
médico de cabecera para aclarar dudas o consultar sobre
eventualidades. En los últimos tiempos en E.E.U.U. aumentaron
considerablemente las demandas a profesionales por errores en
las recomendaciones telefónicas (que quedan grabadas) ya que
los pacientes presentaban cuadros serios que se complicaron o
fallecieron posteriormente.

Este tipo de consultas en países del primer mundo, son
consultas pagas, ya que la consulta por teléfono no deja de
ser un acto médico con las implicancias riesgosas que la
rodean, siendo la responsabilidad médica igual que la de
una consulta común en domicilio, consultorio o sala de
emergencias. Es importante concientizar a la familia acerca del uso
apropiado de la consulta médica telefónica, poniendolos en
conocimiento que son generalmente de corta duración y que no
evitan la evaluación posterior del niño en el consultorio.

Para manejarse adecuadamente en estas circunstancias es
importante resaltar los siguientes lineamientos :

 El teléfono celular : Su uso debe restringirse para casos de
importancia. Cuando dé el número de su celular a la familia de un
paciente, expliquele que es para dudas específicas y que su
uso está limitado por el sentido común.

 Prescripción de medicamentos por teléfono : No se deben formular
antibióticos por teléfono hasta que el paciente sea examinado y se
confirme
la necesidad real de usarlo.
 Documente las llamadas telefónicas (se que no es fácil) en las
que se les informa a los padres resultados positivos de análisis.
Anote en su historia clinica si se les aconsejó que lo vieran
o si los instruyó para seguir algún curso determinado de acción.
 Registre aquellas conversaciones significativas en las cuales brindó
un consejo importante o adoptó una medida transitoria. También
cuando la conversación se refiere a ajustes en la medicación o cuando
el caso se basa en síntomas que, de persistir, podrían indicar un
problema más serio.
 Cite al niño a la brevedad para evaluarlo clinicamente y evitar
inconvenientes, haciendole firmar la historia clínica a los padres
en acuerdo con lo hablado telefónicamente.
 Comente lo hablado por teléfono con médicos consultores acerca de
un paciente específico cuando tenga dudas. Lleve una agenda y
trasncriba el
hecho lo antes posible a la historia clínica del consultorio,
basta con una pequeña evolución de dos renglones.

Industria del juicio y el acoso permanente a los médicos (4-5-8) :

En esta industria del juicio de mala praxis que estamos viviendo,
debemos recordar que muchas veces “el enemigo está en casa”, y que en
el momento en que se decide por error corregir, ocultar o destruir la
historia clínica, la familia ya cuenta con una fotocopia de ella,
provista por personal de la institución donde trabajamos a cambio de
dinero.

En los últimos tiempos la praxis médica está siendo objeto
de críticas y reproches que abarca a los sectores privado,
estatal y de obras sociales invocando hechos erroneos por
parte de los encargados de atender el sistema de salud.

Se ha modificado el ejercicio profesional debido a creer que
la nueva tecnología podía, por sí misma, generar una medicina
más “moderna e infalible”. No se tuvo en cuenta que lo que define
como moderna a una acción es la actualidad de los objetivos
centrados en la necesidad de la gente y no la modernidad de
sus procedimientos. Este modelo fue invadiendo la medicina y
trajo una pérdida de los valores éticos y morales del médico
y un deterioro del concepto y la dignidad de nuestra profesión.
Los pacientes deducen que el diálogo con su médico disminuye
día a día, que se tratan enfermedades y no enfermos y debemos
revertir estas distorsiones.

La actual sociedad consumista exige una reparación patrimonial a todo
daño causado buscando un responsable ante la desgracia. Errores
siempre hubo, la diferencia está en que el derecho al reclamo
propio del ejercicio del marco normativo vigente ha generado
la proliferación de formas equívocas y pretensiones
desproporcionadas e ilegítimas dejando al médico en el
desamparo. La mala práctica infundada provoca un profundo daño
a la sociedad y el asedio permanente al acto profesional ha de
llevar al corto plazo
a la parálisis de la iniciativa laboral. El médico que ha
sido seducido por el reconocimiento, el afecto, el respeto y la
retribucion, sufre hoy el acoso de las exigencias de sus pacientes,
las organizaciones en las que trabaja, las agencias que
califican sus capacidades y las instituciones legales movilizadas por
quienes lo querellan por sus supuestos actos irresponsables, sus
errores o simplemente sus fracasos.

Hoy los pacientes exaltados por estimulos consumistas y
desinformacion o informacion fraudulenta, demandan del médico
procedimientos diagnósticos y terapeúticos innecesarios. La
negativa por parte del médico genera en el paciente dudas
sobre su capacidad y su honestidad. Disipar esas dudas por parte del
médico exige un tiempo para informar adecuadamente y persuadir
al paciente. Este es un tiempo no subsidiado y que el
médico no puede sacar de la galera.

Las organizaciones médicas eran hace tan solo 50 ó 60 años, los
hospitales municipales, nacionales o de comunidad, en todas ellas la
retribucion era nula o mínima y los médicos buscaban aumentar
su capacitación, ejercer su generosidad con pacientes o colegas y
estar entre amigos en una especie de recreo de las tensiones de su
consultorio particular. El tiempo dedicado a esas tareas era
subsidiado por la actividad privada.

Hoy los médicos son en su inmensa mayoria empleados de
organizaciones medicas estatales, privadas o de obras sociales
con variados métodos de retribución que se convierten en una
variable de ajuste para mantener el objetivo de renta de la
empresa o para distribuir los recursos en otras áreas. Todos tenemos
claro que por la despersonalización de la medicina, a veces el
paciente dejó de ser un nombre pasando a ser un número de historia
clínica. Esto llevó a un enorme deterioro de la
relación médico paciente que si hubiera tiempo adecuado para la
consulta seguramente muchas de las demandas judiciales que llegan no
existirían.

Síndrome Judicial :

El negocio de la mala praxis (5-8-9)

Son las alteraciones psicofísicas y morales que perturban
permanentemente la acción del profesional de la salud
demandado. Este negocio lo termina pagando la sociedad porque
los gastos en salud se han incrementado profundamente en
solventar costos no relacionados con la atención
asistencial, por el pago de indemnizaciones desconectadas de
la realidad, costosos seguros, abogados y consultoras de riesgo.

Signos y síntomas propios de ésta patología :

• Psíquicos, físicos y morales.
• Cambio de actitud frente al paciente con una asistencia defensiva.
• Alteración de la relación médico paciente.
• Alteración de su calidad de vida.
• Incertidumbre futura : laboral, económica y familiar.
• Estrés laboral. (ver Burn out en capítulo 6)
• Apatía. Pérdida de entusiasmo en el ejercicio de la profesión.
• Descreimiento y preocupación.
• Baja autoestima y depresión.

El paciente siente la necesidad y el derecho de reclamar por
cualquier resultado que no sea el esperado exigiendo
reparaciones, y respondiendo al contexto de una modificación
cultural, en donde la actividad del profesional de la salud está en
permanente cuestionamiento.

Estos reclamos aparecen alentados por una prensa
sensacionalista, en la que vende más un presunto error que
los cientos de miles de pacientes que son tratados
correctamente todos los días y pueden leerse sus
agradecimientos en los correos de lectores de los diarios.

Este fenómeno también tiene que ver con el aluvión de falsa
información sobre avances científicos, que hacen creer que las
ciencias de la salud tienen garantizado el éxito de cualquier
tratamiento, olvidando que en medicina tenemos obligación de
medios y no de resultados.

El factor más importante que alienta esta situación es la
posibilidad de obtener logros económicos con facilidad, sin tener
nada que perder. La gran mayoría de los juicios termina con el triunfo
del profesional en el litigio, pero sólo es en el terreno de no
abonar un monto indemnizatorio o no quedar inhabilitado para
el ejercicio de su profesión ya que en el caso de que el
demandante haya recibido el beneficio de litigar sin gastos,
el profesional deberá pagar los honorarios de su letrado y los gastos
de la pericias oficiales.

La lista de pérdidas del médico es extensa :

9 El costo económico es grande.
9 Pérdida de tiempo en planificar con el abogado y el consultor
técnico la estrategia defensiva y en asistir a las audiencias judiciales.

9 Se pierde bienestar psicofísico y calidad de vida al pasar varios
años con la incertidumbre por el futuro profesional y económico,
resintiendo la vida familiar y la propia salud.
9 Detrimento del prestigio, porque los pacientes, al enterarse de
la situación y desconociendo el caso, tienden naturalmente a sospechar
su culpabilidad.
9 Disminuye el entusiasmo en el ejercicio profesional, al temer que
cada paciente represente un potencial nuevo juicio, lo que lleva
a rehuir la participación en determinados casos complicados.
9 Cambia para siempre la actitud del profesional frente al paciente,
considerándolo como un potencial enemigo.

Reformas legales propuestas

Debemos buscar un marco legal que nos permita desarrollar nuestra
actividad con libertad, para poder brindar una mejor
atención a los pacientes. Solamente una modificación en las
reglas del juego puede retrotraernos a un estado de justicia que haga
factible que se recobre la normal relación médico paciente, se
destierre la actitud de medicina a la defensiva y se ponga
un tope a los montos indemnizatorios que pueden llegar hasta el millón
de pesos. Para ello es imprescindible que se modifiquen el
espíritu y el texto de los Códigos Civil y Penal en todo
aquello relacionado con la práctica médico asistencial.

Las Agremiaciones Médicas y otros organismos se encuentran trabajando con
la finalidad de proponer y promover distintas modificaciones ante la
Comisión de Salud de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Bs. As. y
la Cámara Alta del Congreso de la Nación, a saber los siguientes
Proyectos de Ley :

1.- Expediente N° 1981/2002 :

Modificación de los artículos 84 y 94 del Código Penal. Artículo I.
Sustitúyase el art. 84 del C.P. por el siguiente:
ARTÍCULO 84. Será reprimido con prisión de seis meses a tres años
(cinco años establece el artículo original, vigente)
e inhabilitación especial, en su caso, de cinco a diez años,
el que por
imprudencia, impericia en su arte o profesión o
inobservancia de los reglamentos o de los deberes a su
cargo, causare a otro la muerte. La pena se elevará de dos a
cinco años si fueren más de una las víctimas fatales, o si el hecho
hubiere sido ocasionado por la conducción imprudente, negligente,
inexperta o antirreglamentaria de un vehículo automotor.

Artículo II. Sustitúyase el art. 94 del C.P. por el siguiente:

ARTÍCULO 94. Se impondrá prisión de un mes a dos años ( tres años dice
el artículo original) o multa de mil a quince mil pesos e
inhabilitación especial de uno a cuatro años, al que por imprudencia o
negligencia, por impericia en su arte o profesión, o por
inobservancia de los reglamentos o deberes a su cargo, causare
a otro un daño en el cuerpo o en la salud. Si
concurriere alguna de las circunstancias previstas en el segundo
párrafo del artículo 84, la pena será de seis meses a tres años
o multa de tres a quince mil pesos e inhabilitación especial
de dieciocho meses a cuatro años.

2.- Expediente N° 787/2002 :

Modificación del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación sobre
responsabilidad profesional.

Artículo I. Incorpórese como segundo párrafo del art. 84 del Código
Procesal
Civil y Comercial de la Nación el siguiente :
Toda prueba pericial se substanciará por intermedio de
los Cuerpos Técnicos Periciales que establece el Reglamento
para la Justicia Nacional.

Artículo II. Incorpórese como segundo párrafo del art. 458
del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación el siguiente : En
todos aquellos juicios en que se hubiere concedido o estuviere en
trámite el beneficio de litigar sin gastos, el juez de oficio o a
pedido de parte, dispondrá que la prueba pericial se realice a
través de los Cuerpos Técnicos Periciales que establece el
Reglamento para la Justicia Nacional.

3.- Expediente N° 788/2002 :

Modificación del Código Civil en lo referente a la
prescripción de la acción por responsabilidad civil
contractual derivada del ejercicio profesional.

Artículo I. Incorpórese como art. 4037 bis del Código Civil
de la Nación el siguiente:

ARTÍCULO 4037 bis. Prescríbase por dos años (actualmente la
prescripción es a los 10 -diez- años) la acción por
responsabilidad civil contractual derivada del ejercicio profesional.
El objetivo es reducir a dos años
el plazo previsto para la prescripción liberatoria de la Acción Civil.

4.- Expediente N° 207/2003 :

Creación del Tribunal Administrativo para la atención de reclamos por
mala praxis profesional.

Artículo I. : Créase el Tribunal de la Prácticas Profesionales, en el
ámbito del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la
Nación. Tiene por objeto atender los reclamos de los
particulares por responsabilidad en las prácticas profesionales.

¿ Qué deseamos que conozcan los jueces ?

a.- Que el médico muchas veces actúa sumergido en un
abismo de incertidumbres; la falta de información sobre la
especificidad de síntomas y signos y la inexacta sensibilidad de
los exámenes auxiliares de laboratorio y de imágenes, hacen que el
pronóstico con menos del 5 % de error parezca una verdad absoluta.

b.- El médico perfecto y sin errores (no existe) podría ser
querellado por 5 pacientes de cada 100 que atendiera haciendo
imposible la práctica de
la profesión.

c.- Un antiguo principio médico dice : “En medicina casi siempre
sabemos que pasa (los síntomas y signos), algunas veces como
pasa (la evolución de la enfermedad) y pocas por que pasa (las
causas)”.

Reflexiones :

~ Quizá la sociedad en general debería plantearse la actual situación
de judicialización de la salud que pende sobre las
actuaciones del personal sanitario, y no olvidar la antigua
máxima de que no hay enfermedades sino enfermos, sabiendo
que el médico debe seguir onsensos para trabajar adecuadamente
y estar protegido en su labor diaria.

~ La Industria de la Mala Praxis es un negocio que mueve
millones de dólares, y lejos dista de ser una desinteresada
búsqueda de justicia por parte de una sociedad demandante de la
misma. En este fabuloso negocio, fomentado por distintos grupos
económicos que ven en él un formidable medio de vida, el médico
vive acosado por el fantasma del juicio y debe gastar sumas
considerables en un resguardo para poder trabajar.

~ La historia clinica puede ser el aliado procesal mas contundente, o
el mas riguroso adversario en la querella. Los errores deben ser
asumidos y la impunidad, desterrada. Estos grandes objetivos no pueden
tener vigencia unilateral pues la vida del paciente vale
tanto como la del médico, y, por el bien de todos, la
legislación debe proteger tanto a unos como a otros.

~ El acoso legal al acecho de pacientes o familiares
insatisfechos ha generado una industria de juicios de mala
praxis y una medicina a la defensiva. Los médicos son acosados por
querellas fundadas en su irresponsabilidad o en fracasos totalmente
aceptables en un arte y ciencia inexactos.

~ Nos hemos defendido de este acoso mediante seguros cuyo importe se
carga necesariamente a los honorarios que pagan finalmente los
pacientes o afiliados a cualquier sistema de salud.

~ El ejercicio médico se estructura a partir de dos principios
fundamentales : capacidad técnica del médico y consentimiento
idóneo del paciente.

~ Debemos luchar por el derecho de los médicos a actuar en el
ejercicio de la profesión con total libertad de conciencia acorde
con la ética
y los conocimientos científicos.

El ensañamiento hacia el médico, que no discrimina entre idóneos e
incapaces, es perjudicial para la comunidad que empieza a sufrir
cuando el médico capacitado y de prestigio esquiva las patologías
difíciles cuidandose por necesidad.


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