Desgaste y estrés profesional.

Desgaste y estrés profesional.

Autor : Dr. Fernando J. Giordano – Pediatra y Sanitarista

“Entre las complicaciones del sindrome de Burn out se encuentran el
abandono personal y de la profesión, la depresión crónica, el
alcoholismo, la drogadicción y hasta el suicidio”.
Psicólogos Maslach, C., & Jackson, S.E.

El cuidado de la salud de los profesionales de la salud, es un
problema que abarca múltiples niveles de abordaje, incluye las
características de la noxa social estresora, los aspectos de
la vulnerabilidad personal al estrés, las enfermedades
derivadas de las fallas en la adaptación y otros
más. La salud pasa a ser un mero negocio centrado en el
consumo y el médico queda aprisionado entre la necesidad de
trabajo y la praxis profesional. Hay múltiples factores que hoy
perturban nuestra profesión.

El Estrés es una particular relación entre el
individuo y su entorno, caracterizada por la evaluación
cognitiva que hace la persona frente a las demandas que recibe,
decidiendo si los estímulos arribados son amenazantes
o no. A partir de esta resolución planifica su estrategia
conductual de
resistencia a la situación, a través de la lucha, la huída
ó la parálisis de la acción.

Entre las fuentes estresoras, se destacan :

a) Dificultades para que los nuevos médicos desarrollen su ejercicio
en el área metropolitana.

b) Algunos médicos novatos pueden tener expectativas no realistas
sobre la naturaleza de la medicina y pueden sufrir reacciones
emocionales en relación
a los médicos mayores que han ajustado sus esperanzas.

c) El problema de formarse adecuadamente y la salida laboral.

d) El costo emocional que implica la responsabilidad de
hacerse cargo de otras personas y las relaciónes
interpersonales conflictivas con las autoridades, colegas ó
subordinados en la tarea.

Sin dudas que el estrés, es la epidemia del siglo XXI. La Organización
Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo
(OIT) lo consideran como uno de los problemas de salud más
graves de éste Siglo, con consecuencias que afectan tanto a las
personas como a las sociedades
en que estas viven, estableciéndose círculos viciosos entre
instituciones enfermas que enferman a los individuos que las
constituyen y viceversa.

En contradicción con las pautas de la O.I.T., ni el estrés laboral ni
el sindrome de Burn out están contemplados por la Legislación
Argentina. Deberían incluirse en el listado de enfermedades
profesionales, ya que el aumento de casos está vinculado con
las deplorables condiciones laborales que padecemos a diario.

El sindrome de Burn out o de desgaste profesional :

Ese enemigo oculto que nos quema en el trabajo.

La exposición a prolongados períodos de estrés laboral, lleva
a la aparición del sindrome de Burn out, de desgaste profesional o
del “profesional quemado”, actualmente una pandemia. Constituye
un problema de gran relevancia y repercusion social en
nuestros dias. Significa “estar quemado
y fundido por dentro”.

La definicion mas utilizada fue descripta por Maslach y
Jackson en 1986, segun la cual “es un sindrome que se
caracteriza por una tríada : cansancio emocional,
despersonalización y falta de realización personal, que
puede ocurrir entre los individuos que trabajan con
personas”.

Comienza con un agotamiento emocional, como una
desensibilización y disociación que implica la incapacidad de
reaccionar emotivamente ante una situación; siendo alguien que
atiende a personas dolientes, no le llega
el dolor y no tiene ganas de ayudar. Además disminuye la iniciativa y
la toma de decisión, por lo que se convierte en alguien peligroso. El
cuadro clínico es progresivo y tiene que ver con un proceso
crónico que es reflejo de un esfuerzo de adaptación inadecuado,
por el cual el estrés laboral se convierte en estrés negativo.

Esta actitud es sufrida por el paciente, que percibe la
apatia del médico, cerrandose asi un circulo muy dificil de romper.
Además puede acompañarse de síntomas orgánicos, poco rendimiento
laboral y otros problemas de salud.
El cuadro genera distintos grados de discapacidad laboral como
ser : altos índices de ausentismo, incremento de la
morbilidad ( tanto en la esfera somática como en el área
mental ) aumento de toxicomanías y hasta un incremento del
índice de suicidios. Esto trae un gran aumento de costos
económicos y sociales.

El Burn out bloquea el pensamiento, la agilidad mental y la memoria y
aqui surgen y se extienden como mancha de aceite los errores médicos.
Es la enfermedad laboral cronica mas frecuente del medico,
lamentablemente pese a tener una Administradora de Riesgos de Trabajo
impuesta desde el
año 2006 por el Gobierno de la CABA, no es reconocida como tal y no
puede requerirse licencia medica bajo ése diágnostico.

Características de propensión al Burn out :

Se ha determinado que algunas de las características de la
personalidad pueden llevar más fácilmente a la persona sometida a un
exceso de estrés a desarrollar un Burn out. Estas son:

· Sensibilidad a los sentimientos y necesidades de los otros.
· Dedicación al trabajo.
· Idealismo.
· Personalidad ansiosa.
· Elevada autoexigencia.
· Predisposición fisiológica a la enfermedad.
· Estímulos psicosociales al estrés.
· Condiciones ambientales.

Causas principales del Burn out :

· La sobrecarga laboral debida al excesivo número de pacientes, la
presencia de patologías cada vez menos reversibles y la presión horaria.
· Poca o nula participación en la toma de decisiones.
· Falta de medios y carencia de recursos para realizar la tarea.
· Excesiva burocracia : no importa el resultado, sólo vale que la
gente no se queje.
· Percepción de que no se recibe estímulo cuando el trabajo se
desarrolla eficazmente, sin embargo, sí se puede producir castigo por
hacerlo mal.
· Merma en las retribuciónes y desilusión laboral.
· El continuo y sostenido contacto con el sufrimiento, el dolor y la
muerte.
· La caída del valor social de la profesión médica en nuestro país.
· La cada vez más inquietante amenaza de padecer juicios por mala praxis.

Signos y síntomas que podemos observar :

1.- Fisiológicos

Agotamiento físico, fatiga, alteraciones del apetito,
contracturas musculares dolorosas, cefaleas, hipertensión
arterial, disfunciones sexuales, insomnio, trastornos
gastrointestinales, dislipemias, hiperglucemia, arritmias cardiacas.

2.- Psicológicos

Irritabilidad, ansiedad, rasgos depresivos, labilidad
emocional, tristeza y desesperanza, actitudes rígidas e
inflexibles, sentimientos de frustración laboral y despersonalización.

3.- Conductuales

Expresiones de hostilidad, conductas impulsivas, incapacidad de
concentrarse en el trabajo, contacto mínimo con las personas
(aislamiento), aumento de las
relaciónes conflictivas, llegada tarde y salida anticipada, aumento
del ausentismo, actitud cínica, aumento del consumo de café,
cigarrillos, alcohol, psicofármacos y drogas.

Estadíos evolutivos :

 Forma leve

Síntomas físicos vagos e inespecíficos (cefaleas, dolores
de espalda, lumbalgias). El afectado se vuelve poco operativo.

 Forma moderada

Insomnio, déficit atencional y en la concentración. Tendencia a la
automedicación.

 Forma severa

Mayor ausentismo, aversión por la tarea, cinismo, abuso de
alcohol y psicofármacos.
Aislamiento, crisis existenciales, depresión crónica, riesgo de suicidio.

Elementos distintivos del sindrome :

1.- Cansancio y desgaste emocional

Se caracteriza por la perdida progresiva de energía, desgaste,
agotamiento y fatiga.

2.- Despersonalización

Despersonalización en relación al entorno; que en general pasan
inadvertidas para el individuo pero son evidentes para quienes
lo rodean. Se manifiesta por un cambio de actitudes y respuestas
hacia los demás.

Desarrollo de actividades negativas, de insensibilidad y
respuestas frías e impersonales hacia los receptores del servicio
prestado. Este es el elemento considerado de mayor jerarquía.

3.- Falta de realización personal

Pérdida del sentimiento de competencia e idoneidad
profesional. Tendencia a una auto evaluación negativa, que
compromete la calidad de la realización de la tarea con
incapacidad de soportar la presión, y baja autoestima. Esto pone
limitaciones a la potencialidad y riqueza personal.

Diagnóstico del sindrome de Burn out :

Los instrumentos de medida de este sindrome, se basan en la evaluacion
de la disminucion o perdida de recursos emocionales.

El cuestionario mas utilizado es la escala de Maslach de 1986 (ver
página siguiente). Se trata de un cuestionario autoadministrado,
constituido por 22 items en forma de afirmaciones, sobre los
sentimientos y actitudes del profesional en su trabajo y hacia los
pacientes, midiendo los tres componentes del síndrome : desgaste
emocional, despersonalización y falta de realización personal. El
instrumento evalúa el grado de intensidad del síndrome (leve, moderado
o severo) con una alta validez interna y grado de confianza (86%).

Cuestionario correspondiente a cada escala :

Existen tres subescalas bien definidas, que se describen a continuacion:

1.- Subescala de agotamiento emocional : Valora la vivencia de estar
exhausto emocionalmente por las demandas del trabajo.

2.- Subescala de despersonalizacion : Valora el grado en que cada uno
reconoce actitudes de frialdad y distanciamiento.

3.- Subescala de realizacion personal : Evalua los sentimientos de
autoeficacia y realizacion personal en el trabajo. Existen pocos
estudios de campo en nuestro pais sobre el desgaste entre los
profesionales sanitarios. En casi todos ellos se llega a la conclusion
de que el grado global de desgaste es elevado, siendo las
facetas de cansancio emocional y falta de realizacion personal las
mas afectadas.

Estrategias de prevención en Burn out :

No hay ninguna estrategia simple, capaz de prevenir o tratar el
sindrome de
Burn out. Debemos intervenir sobre cinco niveles :

• Nivel Pregrado

¾ Es fundamental la orientacion a los estudiantes que empiezan la
carrera, pues suelen presentar una negación parcial del riesgo que
padecen debido a la inexperiencia y al optimismo de controlar la
situación.
¾ Resultaría muy positivo acercar los nuevos profesionales a
la realidad laboral desde la Facultad de Medicina y
evitar el choque con falsas expectativas.

• Nivel Individual

¾ Desarrollo de conductas que eliminen la fuente de estrés o
neutralicen las consecuencias negativas del mismo.
¾ Prevenir el desarrollo del sindrome siendo necesario el
entrenamiento en la solución de los problemas y el manejo efectivo del
tiempo.
¾ Tener pequeños descansos durante la jornada.
¾ Marcarse objetivos reales y factibles de conseguir.
¾ Olvidar los problemas laborales al acabar el trabajo.

• Nivel Grupal

¾ Mejorar las relaciónes interpersonales entre compañeros y superiores.
¾ Fortalecer los vinculos sociales entre los trabajadores tanto en el
aspecto emocional como en el profesional.
¾ Realizar cursos de formacion continua con mejora de
recursos instrumentales y aumento de la competencia psicosocial del
profesional.

• Nivel Institucional

¾ Estudio de los procesos de estrés laboral pues la calidad
laboral y el estado de salud física y mental que conlleva
tiene repercusiones sobre la organización.
¾ Desarrollo de programas de prevención dirigidos a mejorar el
ambiente y el clima de la organización.
¾ Reestructuración y rediseño del lugar de trabajo haciendo participes
a los médicos del servicio.
¾ Establecer objetivos claros para los roles profesionales,
aumentar las recompensas a los trabajadores y mejorar las redes de
comunicación.

• Nivel Social

¾ Considerar que la enfermedad afecta al individuo, a la
familia, a la sociedad y también al médico.
¾ No fomentar espectativas infundadas que producen confusión
acerca de lo injusto del dolor, el sufrimiento y la muerte
como si ello fuera debido al fracaso de la Medicina y del médico
en cada caso en particular.
¾ Participar con racionalidad en las críticas a los profesionales en
los casos
en los que el silencio puede ser vivido por la población como
protección de errores, injustícias o ilícitos.
¾ Acentuar los aspectos del trabajo médico cotidiano para
que se lo visualice al médico como lo que es, un ser humano
capacitado para curar y cuidar, y no un técnico que decide sobre la
vida de las personas.

Reflexiones :

~ Los médicos sufrimos del Sindrome del Galeno : nos
creemos invulnerables en nuestra profesión y pensamos estár
protegidos del estrés que amenaza a otros ciudadanos. La
profesión no es una defensa contra
el estrés y la fatiga, es todo lo contrario. En esto hay
mucho de tradición profesional, el médico no puede mostrar sus
sintomas de estrés y debe
ser capaz de mantenerse despierto noche y día. Los mismos médicos
somos responsables, también, por la persistencia de este tipo
de pensamiento desacertado con un poco de pedantería.

~ La excesiva carga laboral de las guardias y urgencias son las causas
más significativas de estrés. El estrés de los médicos aumenta
considerablemente tanto como se incremente la duración de la guardía.
El 65% trabaja más de 40 horas por semana y el 70% lo hace en tareas
de guardia. Casi la mitad toman parte de una guardia activa en hospitales.

~ Los médicos que están en los más altos niveles de la
escala de agotamiento son : terapistas intensivos, emergentólogos,
neonatólogos, oncólogos, psiquiatrias, neurocirujanos, cirujanos
cardiovasculares, cirujanos de transplante, obstetras y pediatras.

~ Se debe encarar con energía la obtención de un cambio
trascendente en los sistemas de atención y en las condiciones
laborales de los profesionales de la salud para prevenir esta
devastadora patología. Este proceso suele alcanzar una gravedad
inusitada que puede llevar a la muerte. No podemos
ni debemos mantenernos quietos ante nuestro propio padecimiento
y los efectos que el mismo genera en nuestra calidad de vida y en el
desempeño profesional.

~ Actualmente, la economía de las fusiones, adquisiciones,
quiebras y desempleos está extendiendo el Burn out, siendo
la inseguridad y la flexibilización laboral los factores mas
estresantes junto a la falta de decisión sobre el trabajo propio, algo
común en un mundo de grandes corporaciones.

~ El factor común en todas las situaciones de Burn out es
la negación y ausencia de expectativas profesionales para el
trabajador. Puede llevar a dejar el trabajo o evitar el trato
directo con los pacientes dedicandose
a labores administrativas, de auditoría, docencia o investigación.

~ Creer que la solución sólo puede venir desde el médico, es ignorar
que está inserto en una organización, es minimizar la situación. Debe
evitarse el aislamiento y la disgregación mediante la
estimulación del sentimiento de pertenencia, trabajando en
equipos o grupos, alentando la integración al trabajo.

~ El propio médico debe revalorizar su trabajo diario viviendo
como un aporte significativo el alivio de los problemas de
salud, evitándolos, curándolos o aminorando sus consecuencias.
Debe aceptar el cambio de rol y de la consideración social del
médico ya que no es más “el Dios en bata blanca”.

~ Es necesario evitar la frustración y organizar la práctica
médica de tal forma que los estímulos y gratificaciones
encontrados compensen la agobiante rutina cotidiana. Tenemos que
lograr tejer una solidaria e inteligente red social, para resolver los
conflictos, con la sabiduría necesaria para cuidar nuestra salud y
evitar el desgaste profesional.

Se ha instalado un círculo vicioso : ESTRÉS – BURN OUT – DEPRESION
por el cual el 45 % de los médicos piensan seriamente en dejar la
medicina, como ésta nos ha abandoinado a nosotros. Súmele un “sindrome
de fatiga crónica” y un “sindrome de irritabilidad latente” y obtendrá
un coctel explosivo en los profesionales de la salud.

Ante ésta situación me pregunto : ¿ Quién nos cuida ?.


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