Análisis de las condiciones de Trabajo y Seguridad de los Médicos

http://www.comra.health.org.ar/medicoshoy/diciembre03/09_confemel2.htm

El siguiente trabajo, realizado por los Dres. Enrique Visillac, Secretario General de CONFEMEL y Héctor Nieto, Director de la Carrera de Especialista en Medicina del Trabajo de la Facultad de la Facultad de Medicina de la UBA, fue presentado en la Asamblea Anual de la Confederacion Medica Latinoamericana y del Caribe, que se desarrolló los días 10 , 11 y 12 de diciembre en el Sindicato Medico del Uruguay, Montevideo-Uruguay. Este análisis fue puesto a consideración de los miembros de la entidad y se constituyó en uno de los documentos utilizados como base para la Declaración de Montevideo que se firmó durante la reunión.

Las condiciones laborales de los médicos han sufrido, en los últimos años, una serie de modificaciones producto de las reformas que se han efectuado en el sector Salud y que han puesto en serio riesgo la calidad del trabajo médico y por ende, la Salud de la población.

Son múltiples las modificaciones que se han producido; citamos como ejemplos la precariedad del empleo entendiéndose por este término la pérdida de la estabilidad, el auge de los contratos, el deterioro de la remuneración, entre otros.

Esta situación coloca a la Confederación Médica Latinoamericana y del Caribe (Confemel) en la irrenunciable obligación de elaborar principios que pasen a constituir las normas que, luego de un amplio debate, deberán intentar imponer los dirigentes médicos en sus distintos países. Pretendemos que estas normas laborales se constituyan en un punto de ineludible referencia para quienes tengan la potestad de elaborar las leyes que rijan las modalidades del trabajo médico. Todos conocemos los cambios que se han producido en nuestros países, y que por responder a una política globalizada, tienen características similares.

A modo de introducción, muy brevemente, señalamos las características que han distinguido al proceso de reforma del sistema de Salud que se ha producido desde fines de la década del ’80. Estos rasgos los podemos sintetizar en un término que ha regido todos los programas y planes de Salud: ajuste económico. Es indudable que las políticas de Salud y la economía están vinculadas entre sí. El amplio predominio de lo económico en la elaboración de los proyectos ha tenido como consecuencia inmediata una repercusión perjudicial sobre la Salud de la población.

Tal cual lo expresa el Informe sobre las condiciones de empleo y de trabajo en el marco de las reformas del sector Salud elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1998, “descuidar la Salud de una gran parte de la población tendrá, a largo plazo, repercusiones perjudiciales sobre la productividad”. La dirección que los gobiernos le impriman a las fuerzas económicas podrá dar lugar a una mejora o a un deterioro de algo tan apreciable como es la Salud humana, no sólo en el presente sino en el futuro del ser humano.

Del mismo informe, y a modo de síntesis, extractamos lo siguiente: “El ajuste económico ha conducido a menudo a programas de ajuste estructural y a sistemas de libre mercado, a una creciente desigualdad en el acceso a los servicios, a la aparición de nuevas enfermedades como el Sida y el virus de Ébola, y a la reaparición de enfermedades propias de la pobreza como el cólera en Latinoamérica y África y la tuberculosis en Europa Oriental”.

En el marco que acabamos de describir, es imprescindible que las instituciones representativas de los médicos se preocupen por conceder gran importancia a la mejora de las condiciones de empleo y de trabajo de los mismos, garantizando su Salud y seguridad, lo que como mencionáramos precedentemente, resulta fundamental para una prestación satisfactoria de los servicios en este sector.

Para el logro de estos objetivos, es primordial la participación de los trabajadores de los servicios de Salud y de sus sindicatos en todo proceso de toma de decisiones.

En el presente documento, analizaremos sucintamente los aspectos fundamentales que consideramos que se deben tener en cuenta para la redacción de una declaración de la Confemel: el empleo en el sector Salud, abordando el impacto de las reformas sobre la estructura del empleo y relaciones laborales, y los riesgos para la Salud de los trabajadores de la Salud, que abarcará el amplio abanico de factores de riesgo, enfermedades profesionales y accidentes relacionados con el trabajo en el sector.

El empleo en el sector Salud

Así como en los países desarrollados el empleo en el sector Salud ha aumentado de modo que el sector médico se ha convertido en el empleador de mayor importancia, en los países pobres o en desarrollo el empleo ha disminuido debido a los ajustes económicos. Según el Informe de la OIT mencionado, en los países desarrollados el empleo en el sector Salud llega a ser hasta 20 veces superior al de los países en desarrollo.

Esta situación plantea una nueva problemática para las entidades representativas de los médicos, que es precisamente el desempleo médico que tiene una característica muy peculiar, ya que en un mismo país puede llegar a haber lugares donde hay desempleo y otros, como las zonas rurales, donde hay carencia de profesionales.

Esto lo podemos unir a otro aspecto también trascendente como es la calidad de la prestación médica y los medios para desempeñarla eficazmente. En todos nuestros países, en las zonas alejadas de los grandes centros poblacionales, el médico se ve limitado por la escasez de recursos tecnológicos imprescindibles en las épocas actuales. De ahí que, nuevamente, las entidades representativas deban velar porque no se deterioren las condiciones de Salud y seguridad en el trabajo y luchar para que los servicios de Salud mantengan una alta calidad.

El impacto de las reformas sobre el nivel y la estructura del empleo en el sector Salud

Es sabido que el recurso humano en Salud es un recurso intensivo, de modo que toda reforma que se pretenda aplicar debe tener en cuenta este factor fundamental. Lo más frecuente es que los reformadores olviden este precepto y conduzcan las reformas hacia una dirección cuyo punto final sea el de disminuir gastos y presupuestos, reduciendo programas y personal.

Los países latinoamericanos, como contrapartida, debemos aspirar a las reformas que conduzcan a un aumento de empleo aunque esto conlleve una reestructuración del mismo, a fin de que se adecue a los cambios originados por las patologías prevalentes y a las características que va adquiriendo cada sociedad acorde con los cambios demográficos.

Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los factores que contribuyen a la creciente crisis de los sistemas de Salud son: los peligros para la Salud que se vinculan al desarrollo económico, los crecientes costos y la vinculación entre los programas de ajuste estructural y los recortes en los presupuestos de Salud.

Según el Informe mencionado de la OIT, el empleo en hospitales públicos ha sido el más afectado por las reformas en un gran número de países.

El rol de la Confemel en este tema y de acuerdo con lo que expresáramos en párrafos anteriores es buscar a través de la opinión de las entidades que la conforman, la manera de modificar los ítems señalados precedentemente. Un elemento que debemos incorporar en forma definitiva a nuestra entidad es el de no aceptar que la pobreza, madre de la desfinanciación de los servicios de Salud, siga desarrollándose y modificando negativamente las condiciones de Salud y seguridad del trabajador y la Salud poblacional.

Relaciones laborales

Las reformas en esta materia han sido las que han causado la pérdida de las conquistas gremiales que en muchos países se habían logrado luego de largas luchas, donde se habían obtenido derechos que hoy se pretende conculcar.

Para lograr las transformaciones rápidas que permitan llevar a cabo privatizaciones e incorporar elementos de mercado en el sector Salud, se consideraba imprescindible modificar las condiciones jurídicas de los trabajadores. Lo primero que se señalaba a este respecto era que las condiciones jurídicas vigentes eran demasiado rígidas para la obtención de los fines reformistas. Por lo tanto, la flexibilización de las condiciones de trabajo se tornaban imprescindibles y con ella la posibilidad de cambiar las remuneraciones y otras condiciones de empleo.

Entendemos que una síntesis perfecta de lo que se puede decir sobre la flexibilización está en el Informe de la OIT, que a continuación transcribimos: “Al convertirse la eficacia y la racionalización en objetivos prioritarios de las gerencias y de los empleadores, se observó una tendencia creciente a considerar las ocupaciones y funciones de los servicios de Salud como un trabajo más, y fue perdiendo importancia el aspecto de prestación de servicios de interés público”. Como consecuencia, obviamente, los trabajadores del sector fueron tratados sin considerar la importancia de la función que cumplen en la sociedad.

Revertir esta dolorosa realidad requiere organización gremial, capacitación dirigencial y, fundamentalmente, la firme decisión de considerar a la Salud como un sector que no puede, bajo ningún aspecto, ser tratado como un elemento más del mercado, porque tras este tratamiento se condena a una gran parte de la población a la exclusión sanitaria.

La viabilidad de estas políticas se basa también en no encontrar oposición que pueda ocasionar conflictos, muchos de los cuales suelen provocar un descrédito a las políticas a implementar. Esta afirmación se basa en las dificultades que en algunos países encuentran los médicos para seguir desarrollando su actividad gremial.

Debemos reconocer que los convenios de la OIT otorgan un interés particular a los trabajadores del sector Salud, ya que los mismos garantizan la libertad sindical desde 1948 y otro elemento fundamental como es la negociación colectiva desde 1949.

En muchos países los derechos a la agremiación están inscriptos en la Constitución y por lo tanto son aplicables a los trabajadores de la Salud; en otros únicamente están en la legislación general del trabajo, lo que implica que sólo los trabajadores del sector privado pueden ejercerlos. Finalmente, otros países restringen el derecho de sindicación a los servicios públicos de atención sanitaria. Es importante señalar que pese a lo expuesto, según la opinión de la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la OIT, todos los trabajadores del sector público quedan amparados por las disposiciones del Convenio Nº 87 del año 1948.

El derecho de huelga tiene características especiales en los servicios de Salud, debido a su carácter de servicio esencial, que de acuerdo a la Comisión son aquellos cuya interrupción podría poner en peligro la vida, la seguridad o la Salud de toda la población o de una parte de ella. Precisamente estas características ha sido utilizada abusivamente por las autoridades para no permitir el ejercicio de este derecho fundamental, en lugar de establecer un servicio mínimo limitado a las actividades estrictamente indispensables, como los servicios de guardia.

La OIT considera que la prohibición del derecho de huelga en el servicio público debería limitarse a los funcionarios que ejercen atribuciones de autoridad en nombre del Estado. Por lo tanto, podemos reiterar que el derecho de huelga, con estas salvedades, es absolutamente legítimo en el sector Salud.

La privatización de los servicios de atención de la Salud producida en los últimos años en muchos países, ha traído como consecuencia efectos negativos en las negociaciones colectivas y en la fijación de salarios. Esto se ha dado en especial en los sectores públicos, donde los sindicatos han tenido poca posibilidad de actuar. Un dato negativo como producto de la reforma es la marcada disminución que se ha producido en la afiliación de los trabajadores a los sindicatos, basada fundamentalmente en los cambios que se ocasionan al privatizar los servicios.

El objetivo fundamental de las políticas puestas en práctica por la mayoría de los gobiernos de los países en vías de desarrollo es disminuir la capacidad de acción de los sindicatos en general. La tendencia es que los convenios se descentralicen e incrementen la flexibilidad de la organización del trabajo, vale decir que se hagan por lugar de trabajo e incluso individualmente, dejando a un lado la importancia de la fuerza negociadora que tienen los sindicatos cuando representan al conjunto de los trabajadores.

Estos conceptos son perfectamente aplicables al sector Salud, fundamentalmente en las actividades privadas en las cuales resulta muy difícil contemplar los diferentes intereses de los profesionales, debido a la multiplicidad de formas de relaciones laborales.

Un aspecto que ha adquirido gran relevancia es la tendencia a la remuneración relacionada con los méritos o la demanda del mercado laboral. En el área de Salud y tomando como referencia el informe ya mencionado de la OIT -el cual compartimos-, no existen pruebas que avalen la efectividad del sistema de mayor remuneración por mayor mérito. Dicho documento expresa que se suele argumentar que en el marco de los esfuerzos encaminados a lograr una mayor eficacia de la prestación de servicios, la introducción de elementos de remuneración por méritos crearía incentivos para mejorar el rendimiento y permitiría a los directores introducir elementos de descentralización y economía de mercado en los servicios públicos. Se dispone de muy pocos datos que permitan confirmar que la remuneración por mérito pueda ser un factor de motivación en los servicios públicos; es más, podemos afirmar lo contrario: debido a los indicadores mensurables de la producción o los servicios prestados, el salario por mérito puede ejercer un efecto desalentador, ya que el trabajo a destajo, sin respetar los límites fisiológicos, atenta contra la Salud de los trabajadores.

De consensuarse esta oposición a los salarios por mérito, entendemos que debería ser una de las posturas más firmes que debería adoptar la Confemel en sus recomendaciones, en materia laboral, a los países que la conforman.

Un dato que debemos mencionar, y que se observa en muchos países, es el bajo grado de organización sindical en los sectores privados. Existen múltiples factores que ocasionan esta falta de organización gremial, entre los que se debe destacar la muy baja tasa de afiliación. El informe de la OIT del Trabajo en el Mundo de 1998, señala que en los últimos diez años la disminución de la afiliación fue muy significativa en los 72 países consultados. Se citan diversos motivos que explican este bajo índice, y se destaca como fundamental las reformas realizadas en el sector Salud.

En el sector público, la afiliación es superior en la mayoría de los países, debido a que en este sector las relaciones laborales son semejantes, lo que facilita la defensa de los derechos gremiales, salariales, condiciones laborales, etc.

Un dato interesante que se ha observado es que a medida que avanza el proceso de privatización, disminuye la afiliación a los sindicatos del sector público.

El interés de los médicos en sus reclamos se debe centrar en dos hechos fundamentales: el tiempo de trabajo y la remuneración. Además, últimamente las organizaciones médicas están preocupadas y desean tener injerencia en otros factores que hacen a la toma de decisiones en políticas de Salud.

Otro hecho que debemos señalar es la iniciativa espontánea de movilización de los trabajadores de la Salud al margen de los sindicatos, lo que ocurre cuando las organizaciones médicas no responden o no comprenden la problemática del sector que representan. Este punto es uno de los que se debe debatir profundamente porque esta situación conlleva al fortalecimiento del empleador, en desmedro de la fuerza sindical.

Finalmente, es imprescindible la participación de los profesionales de la Salud en las reformas y su compromiso en todo lo consensuado con las autoridades.

La importancia de la participación de las organizaciones médicas en la determinación de las reformas en el sector Salud la demuestra, paradójicamente, la negativa que con frecuencia se produce por parte de los gobiernos a facilitar esta participación. En general, a las organizaciones se les ha permitido desempeñar un papel muy limitado en lo que se refiere a la planificación y puesta en práctica de las reformas sanitarias y, como decíamos antes, han sido consideradas como un obstáculo en dicho proceso.

Si bien es innecesario decirlo, las reformas en sector Salud son indispensables siempre y cuando dichas reformas conduzcan a la equidad y a la accesibilidad en los sistemas de Salud respetando la Salud y seguridad de los trabajadores, que son precisamente las reformas que no son del agrado de los gobiernos actuales.

La frase que sintetiza lo expresado precedentemente la podemos extraer del informe de la OIT de 1998: “Se considera a los trabajadores de la Salud principalmente como un factor de costos y por lo tanto no se busca su participación en el proceso de reforma… esto explica la resistencia del personal de la Salud a la introducción de reformas”, que nosotros creemos inconsultas.

Riesgos para la Salud de los trabajadores de la Salud

En toda situación de trabajo existen variables, características de la misma, capaces de producir o contribuir a producir entre otros, daños a la Salud de los trabajadores.

En este contexto, los trabajadores de la Salud no somos distintos. En todo caso existen condiciones particulares que nos determinan epidemiológicamente como grupo especialmente vulnerable frente a los riesgos específicos de nuestra labor, hecho agravado muchas veces por la ausencia histórica de cobertura específica en materia de Salud laboral.

Para comprender la interacción de esas variables con el sujeto es necesario conocer el concepto de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo.

Esta concepción, impulsada por la OIT (Programa Internacional para el Mejoramiento de las Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo- PIACT), propone una visión integral de la situación vivida por el trabajador en situación de trabajo, que abarca por un lado la seguridad e higiene del trabajo y por otro las condiciones generales de trabajo. Desde esta concepción se estudian las siguientes variables:

El tiempo de trabajo: jornada de trabajo, horas extras, turnos rotativos, vacaciones y descansos.

Las formas de remuneración: salario mínimo, formas de fijación del salario, premios por producción, ausentismo o insalubridad, remuneración por tiempo, etc.

Organización y contenido del trabajo: altos ritmos de producción, fragmentación, trabajo con situaciones vitales límites, etc.

Higiene y seguridad en el trabajo y ergonomía: riesgos físicos, químicos, mecánicos, biológicos, ergonómicos, etc.

Servicios de bienestar y sociales: servicios de alimentación, de transporte, de Salud, etc.

El sistema de relaciones laborales: participación, régimen de premios y castigos, desarrollo de carrera laboral, capacitación.

Factores del trabajador y su entorno: edad, sexo, estado de Salud, calificación, expectativas personales, necesidades, antecedentes culturales, etc.

Contexto económico político y social.

Situación práctica y jurídica del trabajador como empleado.

Condiciones de vida.

Son seguramente por todos conocidas y/o padecidas las dimensiones que cada una de estas variables adquiere en las actuales condiciones de trabajo del equipo de Salud.

Los riesgos ocupacionales del medio ambiente de trabajo y las condiciones de trabajo pueden y deben analizarse y evaluarse objetivamente.

Los trabajadores del equipo de Salud constituimos un colectivo particularmente expuesto a riesgos específicos de nuestra tarea.

Sin pretender una minuciosa descripción, citaremos a continuación algunos de los riesgos a los que más frecuentemente nos vemos expuestos siguiendo una clasificación tradicional de ellos:

Condiciones de Seguridad: se agrupan aquí todos los factores ligados las instalaciones, las máquinas y herramientas y a las características estructurales constructivas de edificios y locales. Ejemplos de ellos son los riesgos de incendio, eléctrico, protección de maquinas y herramientas, pisos, escaleras, aberturas. etc., presentes en los lugares de trabajo.

Riesgos ambientales: denominados también contaminantes y que de acuerdo a su naturaleza pueden ser:

Químicos: Oxido de Etileno, Citostáticos, Gases Anestésicos, Formol, Glutaraldehído, Hipoclorito de sodio, Yodo, Ac. Acético, Mercurio, Xileno, Tolueno, Freones, Metacrilato, etc., sean estos en forma de gases, vapores, polvos, nieblas o humos.

Físicos: Ruidos y vibraciones, Carga térmica, Radiación Ionizante o no Ionizante, Ventilación, Iluminación, gases comprimidos, etc.

Biológicos: Hepatitis A B C D E, Tuberculosis, Tuberculosis multirresistente, HIV, Fiebre hemorrágica Argentina, Citomegalovirus, Herpes simple, Tétanos, Rubéola, Sarampión, Hantavirus, Brucella, Cándida, etc.

Carga de trabajo: determinada por los requerimientos físicos o psíquicos que el trabajo exige a quien lo efectúa. Puede clasificarse en:

Carga física: que a su vez puede ser estática (posturas forzadas sostenidas en el tiempo como permanecer sentado, agachado o en posiciones incómodas) o dinámica (carga y descarga, caminar, ascenso y descenso de escaleras).

Carga mental: definida como el conjunto de elementos perceptivos, cognitivos y afectivos involucrados en el desarrollo de una actividad.

La fatiga es la resultante fisiológica de la exposición a estos riesgos. Sus efectos sobre la Salud son por todos conocidos, sólo se pretende recordar aquí el rol que la fatiga tiene en la producción de accidentes y enfermedades.

Riesgos Psicosociales: se incluyen aquí aspectos globales de la organización y contenido del trabajo. Entre ellos destacamos: tiempo de trabajo (jornadas y horarios), ritmos de trabajo, nivel de automatización, comunicación, estilos de conducción o gestión de la fuerza de trabajo, remuneraciones, etc.

Debe incorporarse como un riesgo para los trabajadores la violencia, en cualquiera de sus formas.

El impacto de la exposición a riesgos por carga de trabajo y psicosociales puede evidenciarse en la aparición del conocido síndrome de Burn Out, una verdadera enfermedad profesional para los trabajadores de la Salud.

Un aspecto de interés resulta la velocidad de acción de un factor de riesgo sobre la Salud del trabajador expuesto a él. Mientras que en algunas ocasiones éstos actúan muy lentamente produciendo enfermedades a largo plazo (tal el caso de la exposición a las radiaciones o de la organización y contenido del trabajo en la Salud mental), en otras su acción es inmediata como se puede observar en los accidentes de trabajo (ejemplo: caídas por pisos resbaladizos, choque eléctrico por inadecuada instalación o aislación, etc.). No siempre esta cronología se cumple: por caso citamos un pinchazo accidental con una aguja contaminada con sangre infectada por el virus de la Hepatitis B, en el que el efecto se pone de manifiesto una vez transcurrido el tiempo necesario para el desarrollo de la enfermedad.

La importancia del enfoque de riesgos y factores de riesgos radica en el correlato preventivo que de ello resulta. Para ello es necesario efectuar una evaluación de riesgos que implica el reconocimiento de su existencia en el medio ambiente de trabajo, su ubicación y distribución, la identificación de su peligrosidad, la evaluación de sus efectos sobre la Salud y la valoración de la exposición.

Cuando se identifica un factor de riesgo se debe intentar eliminarlo (reemplazando materiales, modificando procesos, etc.). Si no fuera posible, se deberá intentar evitar la exposición de las personas, ya sea quitando la operación humana de los procesos riesgosos (automatización) o bloqueando la fuente productora del riesgo (aislando).

Si nada de ello fuera posible, se procederá al uso de elementos de protección personal que limiten la exposición del trabajador a ese agente (guantes, protección auditiva, antiparras, barbijos, etc.).

Como se puede advertir, la identificación, cuantificación y control de los riesgos para la Salud de los trabajadores es una tarea compleja que requiere del aporte de todas las disciplinas que integran el equipo de Salud laboral (médicos del trabajo, especialistas en higiene y seguridad, sociólogos, antropólogos, ergónomos, psicólogos, especialistas en derecho, epidemiólogos, enfermeros y economistas) actuando en forma mancomunada.

La metodología de construir mapas de riesgos con la participación de los propios trabajadores puede resultar muy eficaz como instrumento para el conocimiento y control.

La epidemiología resulta aquí el instrumento por excelencia para el logro de los objetivos.

Los accidentes de trabajo

Un accidente de trabajo es siempre el resultado de la interacción de múltiples factores, entre los que se destacan los propios del medio ambiente de trabajo (condiciones físicas ambientales de trabajo, equipos de trabajo, organización de trabajo, ritmos de trabajo, relaciones de trabajo, etc.) y los del individuo (características antropológicas, carga, fatiga, calificación, nutrición, estado de Salud, etc.).

Desde una concepción legal, se define accidente de trabajo como todo hecho súbito y violento producido por el hecho o la ocasión del trabajo, o en el trayecto entre el hogar y el trabajo o viceversa.

La jurisprudencia nacional e internacional así como las normas vigentes ubican la responsabilidad por la Salud de los trabajadores en cabeza del empleador.

La ausencia de servicios de Salud Laboral en los hospitales produce una delicada situación a los trabajadores por la carencia de cobertura que esto representa.

La inexistencia de un registro cierto de los accidentes sufridos por los trabajadores es un subproducto de esta situación. El subregistro de accidentes de trabajo es por lo tanto un hecho sumamente grave entre los trabajadores de la Salud.

Un trabajo realizado por el grupo de Salud Laboral del Hospital Piñero GCBA (Buenos Aires) registró, solamente entre los trabajadores de ese hospital que denunciaron el hecho, 128 accidentes de trabajo entre enero de 1996 y diciembre de 1998. Durante 1999 se registraron otros 64 accidentes de trabajo entre los trabajadores de ese hospital (aproximadamente 1.300). La mayor parte de ellos, aunque no la única forma, debidos a heridas punzocortantes, en los que el riesgo biológico resultó el principal involucrado.

Las enfermedades profesionales de los trabajadores de la Salud

Las enfermedades profesionales, desde una concepción preventiva, se definen como cualquier condición anatomopatológica debida a la acción específica de las condiciones de trabajo y medio ambiente laboral, es decir son aquellas causadas directa y exclusivamente por un agente de riesgo propio del medio ambiente de trabajo.

En la tabla adjunta, pueden verse aquellas enfermedades profesionales reconocidas como tales para los trabajadores de la Salud en el listado de enfermedades profesionales de la ley de Riesgos del Trabajo actualmente en vigencia en Argentina utilizando el criterio seguido por aquella es decir, Agente, Condiciones de Exposición y Patología:

Al igual que con los accidentes de trabajo, las enfermedades profesionales deben ser prevenidas o eventualmente diagnosticadas y tratadas en fase precoz y reversible. La ley asigna al empleador la responsabilidad por su prevención, generando derechos al trabajador que contraiga cualquiera de ellas durante su trabajo.

Prevenir la aparición de enfermedades profesionales es parte de la misión de los Servicios de Salud Laboral.

Enfermedades y lesiones relacionadas con el trabajo:

Un comité de expertos de la OMS recomendó que, además de las enfermedades profesionales reconocidas, se introdujera el término “enfermedad relacionada con el trabajo”, para aquellas enfermedades en las cuales las condiciones y medio ambiente de trabajo influyen considerablemente.

Se constituye así un grupo muy amplio de enfermedades que si bien no reconocen como único agente causal al trabajo, pueden verse desencadenadas, agravadas o aceleradas por factores de riesgo presentes en el medio ambiente de trabajo. Por ejemplo:

Enfermedades cardiovasculares: la hipertensión arterial y la enfermedad coronaria son dos ejemplos de enfermedades de alta incidencia entre los trabajadores de la Salud que pueden desencadenarse, agravarse o acelerar su evolución en condiciones de trabajo que expongan al individuo a situaciones de estrés térmico, sobrecarga física, turnos rotativos o es

RECUADRO

COLUMNA1

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Cadmio Fabricación de amalgamas dentales Bronconeumopatia Aguda, transt.. gastrointestinales agudos, nefropatía osteomalacia
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Rayo Láser Microcirugía Queratitis, conjuntivitis, dermatitis
Oxido de etileno Esterilización Dermatitis, polineuritis, abortos, alt reproductora
Brucella Lab. microbiologico, prep de vacunas y ag. Brucelosis
Virus Hep A trab.. serv. Pediatría Hepatitis A
Virus Hep B y C servicios de salud Hepatitis b y c
Micobacterium TBC Trabajadores de la salud TBC
Arbovirus, avenovirus virus Junin Equipo de salud Fiebre Hemorrágica
Citomegalovirus Equipo de salud Hepatitis, sme Guillan Barre, Meningoencefalitis, miocarditis, anemia hemolitica
VIH Equipo de salud SIDA
Herpes simple Equipo de salud Herpes cutáneo

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